El COVID19 y el Fútbol Profesional Colombiano

Los jugadores de fútbol a lo largo del mundo han acordado reducir en algún porcentaje los ingresos obtenidos por concepto de salarios

La pandemia del COVID-19 ha provocado un cataclismo de gigantescas proporciones en todos los estamentos de la sociedad, no solo a nivel global sino también a nivel local. Las consecuencias nefandas de la propagación exponencial de esta terrible epidemia van desde el ámbito empresarial, económico, social e inclusive hasta el laboral. Lo anterior, ha provocado la cancelación de grandes eventos deportivos tales como: (i) los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020; (ii) los Grand Slam de Wimbledon y Roland Garros; (iii) la Copa América y (iv) la Eurocopa 2020, entre otros.

Lo antes descrito se torna aún mucho más preocupante si se considera la hipótesis de que sectores que pocas veces se han visto afectados por crisis de tal magnitud empiezan a demostrar síntomas de deterioro tal y como está sucediendo con el Fútbol Profesional Colombiano. Así las cosas,  hace pocos días el presidente de la Dimayor- Jorge Enrique Vélez – manifestó su preocupación por la falta liquidez e ingresos de los equipos que forman parte de la Liga y del Torneo Betplay Dimayor.

En este orden de ideas, vale la pena esbozar los principales retos y/o consecuencias que la pandemia de la referencia ha ocasionado en el FPC. Sea lo primero manifestar que los equipos adscritos a la Dimayor son actualmente 36. De ellos, 25 ostentan la calidad de ser equipos clase A – lo que supone un más favorable reparto de los derechos de transmisión por televisión – y los restantes 11 equipos son considerados como escuadras clase B – menores ingresos por concepto de los derechos televisivos y publicitarios -.

En la actualidad, los equipos profesionales de fútbol colombiano se financian a través de diversos mecanismos dentro de los que se destacan: (i) los ingresos por concepto de derechos de televisión; (ii) patrocinios; (iii) taquillas y (iv) venta de jugadores. A su vez, los conjuntos adscritos a la Dimayor cuentan con plantillas de jugadores cuya relación contractual se encuentra enmarcada dentro de los términos establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo – Artículo 23 y SS -.

En este orden de ideas, los equipos profesionales actúan como empleadores y los jugadores de fútbol como trabajadores subordinados, pero, ¿qué sucedería en un escenario como el actual en donde los ingresos por taquilla, publicidad y patrocinios se encuentran congelados? ¿Cómo conjugar la falta de ingresos y la falta de liquidez de un equipo de fútbol para cumplir con sus obligaciones laborales?

La legislación laboral vigente en Colombia da lugar a diversas alternativas a las que podrán acudir los equipos de fútbol del balompié nacional para paliar de manera transitoria la falta de liquidez emanada de la suspensión de las actividades deportivas como consecuencia del plan nacional de mitigación de la epidemia. Al respecto se enuncian algunas:

  • Licencias no remuneradas: el empleador podrá concertar con sus trabajadores la toma opcional de una licencia temporal no remunerada de conformidad con lo estipulado en la Circular No. 021. No obstante a lo anterior, debe precisarse que de conformidad con los lineamientos establecidos por el Gobierno Nacional, las licencias no remuneradas deberán ser solicitadas por los trabajadores y/o estas deberán ser concertadas entre las partes pues no operarán aquellas que hayan sido impuestas unilateralmente por parte del empleador, so pena de ser objeto de futuros procesos sancionatorios adelantados por el Ministerio del Trabajo.
  • Disminución transitoria de los salarios: dicha medida de choque ha sido adoptada por diversos equipos a lo largo del mundo. Escuadras como la Juventus F.C., el F.C. Barcelona y en el ámbito local, el Deportivo Independiente Medellín y el Deportivo Cali, han logrado llegar a concertar una reducción transitoria de los salarios de la plantilla profesional con la salvedad de que una vez superada la crisis, las sumas dejadas de percibir serán pagadas a los jugadores en posteriores pagos de nómina. Lo anterior, como herramienta para enfrentar la falta de liquidez. Es importante manifestar que la presente medida no podrá operar de manera unilateral por parte del empleador, comoquiera que daría lugar a una vulneración en lo estipulado en los contratos laborales.
  • Mantener incólumes los salarios a través del endeudamiento crediticio: dicha alternativa implica la adopción de las diversas líneas de crédito que se han establecido con la única finalidad de garantizar el pago de los salarios de las sociedades a tasas de interés y plazos diferenciales.

Ahora, el artículo 51 numeral primero del Código Sustantivo del Trabajo consagra la causal de fuerza mayor o de caso fortuito como herramienta para enervar la suspensión de los contratos de trabajo. Si bien dicha causal no exige autorización judicial o permiso otorgado por el Ministerio del Trabajo para su aplicación, se han realizado erróneas interpretaciones por parte del Gobierno Nacional lo que hace no recomendable la adopción de la presente causal. Lo anterior, toda vez que para el Gobierno Nacional, la pandemia del COVID – 19 no se encuadra dentro de un caso de fuerza mayor o de caso fortuito y por ende ello llevaría a la autoridad a presumir la mala fe del empleador que aplique lo dispuesto en el presente artículo.

Para finalizar, resulta válido acotar que el universo deportivo probablemente no será el mismo luego de superada la pandemia. Estamos observando un proceso brutal de reajuste en todas las disciplinas deportivas y, posiblemente la burbuja de precios que hasta el momento rigió al mercado laboral del fútbol esté a punto de estallar. Los clubes de fútbol deberán adoptar estrategias de austeridad y de auto sostenibilidad una vez cese la pandemia. De igual forma, los dirigentes deportivos deberán adoptar estrategias jurídico – gerenciales para maximizar los ingresos para así gestionar de manera acertada el gasto y las inversiones, pues la burbuja de valores inflados, salarios gigantescos e inmisericorde mediación de los inescrupulosos agentes ha estallado finalmente.

En suma, se necesitará del apoyo tanto del Gobierno Nacional, como del sector privado y de cientos de profesionales del derecho para auxiliar a los equipos de fútbol en todos los procesos legales de: (i) reestructuración de pasivos; (ii)  renegociación de contratos de publicidad y de patrocinio; (iii)  la elaboración y trazado de un plan de auxilios para efectos de reducir costos de arrendamientos, comodatos y demás de escenarios deportivos propiedad de los entes públicos; (iv) la renegociación de las condiciones de productos financieros que hayan sido tomados por los equipos para solventar la crisis, así como otras medidas que deberán ser decantadas y sopesadas en el corto plazo.

Juan Antonio Martínez Karner

KBSV Abogados

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